viernes 2 de noviembre de 2007

Girasol 2007: Pegado de Afiches

Días después de terminada la actividad principal, se pegaron afiches a lo largo del recorrido, intentando facilitar un diálogo con las personas que transitan la Avenida La Marina.





domingo 28 de octubre de 2007

Girasol 2007: 1000 girasoles para 1000 personas

Girasol es también un símbolo de igualdad.

Un girasol para cada persona que encontramos por la Av. La Marina: vendedores ambulantes, estudiantes, empleados, niños trabajadores, guachimanes, etc.

Un contacto con la naturaleza tan necesario como vital en esta época de terrible crisis ecológica.

¿Cuándo fue que olvidamos nuestro lugar en la Tierra?

















Girasol 2007: Presentación

La acelerada vida del siglo XXI nos absorbe, a los ciudadanos de la urbe, en sus sistemas de producción y consumo.

Lamentablemente educados por los grupos de poder capitalistas, la madurez de cada individuo partirá de asumir conciencia y responsabilidad sobre su historia de vida, desaprendiendo una serie de valores y despropósitos establecidos como criterios de “progreso”.

A través de la intervención urbana Girasol se ha buscado rescatar el principio de dar, invitando a los transeúntes interesados a obsequiar girasoles a desconocidos, sin esperar algo a cambio.

Las imágenes que siguen documentan la experiencia.















Girasol 2007: Preparativos

Este año el reto era dar mil girasoles a mil personas. La "primera prueba" era conseguir los girasoles en el Mercado de Flores, luego trasladarlos y acomodarlos en una carretilla ambulante.

Para que los girasoles estén frescos, teníamos que hacer todo esto el mismo día de la intervención, empezando a las ocho de la mañana.





Girasol: 2006

El proyecto Girasol se inició en octubre de 2006. Fue una intervención urbana organizada por el Centro Cultural de España y el Taller "Procesos Globales_Estrategias Visuales" de los artistas chilenos Alvaro Menichetti y Cristian Gallegos.

En las calles de Lima, es común recibir volantes u ofertas de consumo de las diversas tiendas que habitan la ciudad. En contraposición a esto, se me ocurrió darle un obsequio a los transeúntes, entregar algo sin esperar nada a cambio: un girasol.

Se repartieron 100 girasoles a 100 personas escogidas al azar: vendedores, escolares, señoras e incluso policías. Si bien al principio hubo bastante recelo e incredulidad, finalmente todos se mostraron contentos con su flor en la mano.